La
gastronomía manchega nos revela el carácter de su tierra
y de sus gentes. El sustento de artesanos, pastores y campesinos se
ha basado, a lo largo de los siglos, en una dieta variada y sencilla
a la par que recia y sabrosa.
En el Quijote se hace referencia en la mayor parte de sus 126 capítulos
a unas 150 recetas y platos diferentes, cuyos tesoros más afamados
son las Migas, el Pisto, la Caldereta o las Gachas, por no mencionar
los excelentísimos quesos y embutidos que hacen las delicias
de habitantes y visitantes.
En el capítulo de los vinos, resaltar su importancia, tanto
por su variedad como por su calidad. Resultan totalmente recomendables
sus tintos para acompañar los deliciosos guisos de perdiz, conejo
o liebre que regala esta milenaria tierra de cazadores.
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